Alzada sobre los acantilados del cabo de Punta Prima, junto a Es Pujols, esta torre de vigilancia y defensa del siglo XVIII es la mayor de las cuatro que conserva Formentera. Se construyó en 1762, dirigida por el ingeniero militar Juan Ballester de Zafra, para proteger a la población de los ataques de piratas. De cuerpo troncocónico con garita y parapeto, vigilaba el paso de embarcaciones y alertaba con señales de humo y fuego. Hoy regala vistas espectaculares hacia Ibiza y los acantilados. Su interior no es visitable, pero el entorno se recorre libremente: un mirador inmejorable al amanecer y al atardecer.