Sobre la costa sur de Formentera, junto a la playa de Migjorn, esta torre de defensa se levantó entre 1762 y 1763 para vigilar el mar y avisar de incursiones de piratas. De planta circular y tres niveles, formaba parte de una red de torres que se comunicaban con señales de humo, y estuvo en uso con fines de vigilancia hasta 1867. Es la única torre de la isla cuyo interior se puede visitar, gracias a la restauración del arquitecto Marià Castelló en 2016. Conviene calzado cómodo y agua, pues el lugar está expuesto al sol y al viento.