A las afueras de Sant Ferran de ses Roques se alza el Molí de Ses Roques, uno de los molinos harineros más antiguos de Formentera, ya documentado en 1797. Movido por el viento, fue durante generaciones el lugar donde los agricultores molían su grano y los vecinos se reunían. Estuvo moliendo hasta 1936 y hacia 1960 se adaptó como vivienda, perdiendo sus seis aspas. Conserva su característica estructura de cono truncado, integrada en una casa particular, por lo que solo se contempla desde el exterior. Ideal para combinarlo con la ruta de los molinos de la isla.