Formentera › Patrimonio › Catálogo de patrimonio

Los primeros signos de población asentada en la isla se calculan en el tercer milenio antes de Cristo y desde entonces distintos imperios hicieron de esta pequeña isla su particular hogar. Púnicos, romanos, andalusíes… son los habitantes que se fueron sucediendo. Tras el periodo islámico, Eivissa y Formentera pasaron a formar parte de la Corona de Aragón, en el año 1235. Pero las dificultades para asentar nueva población en la isla se agravaron a partir de la segunda mitad del siglo XIV, debido a los efectos de la peste negra y, posteriormente, a la amenaza que suponía la piratería. Los intentos de volver a repoblar Formentera fueron numerosos, pero no cristalizaron hasta el final del siglo XVII. Entonces fue cuando se encaminó definitivamente el proceso, que se materializó ya a lo largo del siglo XVIII con gente procedente de Eivissa. La segunda mitad del siglo XX supone para Formentera un periodo de fuertes y rápidas transformaciones que inciden directamente a nivel ambiental, social y cultural. Desde unas formas de vida que podríamos denominar tradicionales, marcadas por una economía que tendía a la autosuficiencia, se evoluciona hacia un sistema basado en el sector de los servicios en torno al turismo como principal motor económico, hecho que comporta un abandono progresivo de las prácticas del pasado en virtud de otras más propias del mundo globalizado. El turismo cambió de forma radical la economía y la sociedad de la isla.