En el corazón de Sant Francesc Xavier, junto a la plaza de la iglesia, se esconde la edificación religiosa más antigua de Formentera: una capilla del siglo XIV cuya construcción autorizó en 1369 el arzobispo de Tarragona Pere Clasquerí, bajo la advocación de San Valero, para la escasa población que quedaba tras la peste negra de 1348. Es minúscula: una sola estancia rectangular con bóveda de cañón y muros de piedra desnuda. Fue el único lugar de culto de la isla hasta el siglo XVIII. Está declarada Bien de Interés Cultural desde 1993.